lunes, 26 de marzo de 2007

Guabineo latifundista

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"No habrá pobres ni ricos, ni esclavos ni dueños, ni poderosos ni desdeñados, sino hermanos que sin descender la frente se traten bis a bis, de quien a quien". Esta frase no pertenece a uno de los juramentados propulsores del Partido Socialista Unido de la Revolución Bolivariana de Venezuela (Psurbv); la escribió Ezequiel Zamora en una carta fechada en Barinas, el 12 de diciembre de 1859. No obstante, muchos de los propulsores la pueden hacer suya con la legitimidad incuestionable que otorga el ser herederos y continuadores de la lucha del general del pueblo soberano. Zamora tiene mucho que hacer todavía en estas tierras, valga el plagio de la famosa frase martiana. Esos propulsores fueron los que vitorearon a Chávez en el Teresa Carreño cuando el barinés anunció un nuevo envión de la misión Zamora con la democratización del uso y la tenencia de 330.796 hectáreas de tierra, ubicadas en los estados Barinas, Apure, Portuguesa, Anzoátegui, Aragua y Guárico. Campos óptimos para la ganadería y la agricultura que hoy albergan latifundios inmensos registrados a nombre de connotados terratenientes, cuya verbalización posmoderna en nada revela el oscurantismo y la barbarie de las relaciones sociales y económicas que imponen aún en el medio rural venezolano. Doña Bárbara y el hato El Miedo siguen palpitando en la realidad del llano. Por más ilustrados que se muestren los Santos Luzardo de este nuevo tiempo, siguen siendo feroces terratenientes cuyo discurso modernizador sólo mistifica un proceso de sustitución de élites, con pacto de cohabitación en muchos casos, que integran bloques de poder para controlar los órganos regionales y municipales del Estado en aras de proteger, reproducir y expandir su más sagrado interés: explotar a los campesinos, jornaleros y demás trabajadores del medio rural, en un proceso despiadado de acumulación de capital sin medida ni límites. Doña Bárbara se fundió con Santos Luzardo y aquí la tenemos hoy. Pero para despecho de los terratenientes, los ideales de Zamora se abren brecha en la realidad nacional con la fuerza de los motores constituyentes de la revolución bolivariana, no sólo en barrio adentro sino también en la sabana profunda. Con Chávez no hay hato El Miedo que valga, ni guabina que por resbalosa burle a la revolución. "La Federación encierra en el seno de su poder el remedio de todos los males de la patria. No. No es que los remedia, es que los hará imposibles...Volveremos la espalda, ya para siempre, a las tiranías, a las dictaduras, a todos los disfraces de la detestable autocracia" (Manuel Landaeta. Biografía del valiente ciudadano General Ezequiel Zamora. 1961: 286). Y Zamora no habla en abstracto: la tiranía la ejerce el bloque de poder de los terratenientes, monopolistas del comercio, traficantes de la fe y choperos uniformados. Algo de eso queda en el llano todavía. La revolución llegó para barrerlo: acabar con los vestigios de la tiranía latifundista en los campos de Venezuela para hacer del ideal zamorano una realidad cotidiana, sólida, irreversible: tierra productiva en manos de quien la trabaja; apoyo del Estado para que esa democratización no sea marchitada por los terratenientes nostálgicos del poder que ya empiezan a perder. Esta vez no habrá victoria de los traidores. No prevalecerán quienes desean imponer sólo un cambio formal, gatopardiano, guabinoso. No habrá un Zamora asesinado ni un Tratado de Coche, consagratorio del crimen y la traición. También el campo cambia para siempre. El bloque de poder de los latifundistas, grandes comerciantes, traficantes de la fe y funcionarios corruptos se disuelve bajo los efectos revolucionarios. Por más que guabineen siempre la misión Zamora les ve el bojote.

lunes, 19 de marzo de 2007

SIEP

El aquelarre mediático de la Sociedad Interamericana de Explotadores de Periodistas (SIEP), congregados sus delegados en Cartagena, Colombia, contra decisiones soberanas, legales y constitucionales del Estado venezolano, es un capítulo más del berrinche de un grupo de la oligarquía criolla, amparada por sus pares del resto del continente, embriagada con su propia adrenalina ante la verticalidad ética de un gobierno de mestizos "alzaos" que se ha atrevido a decidir no renovarle la concesión de un canal de televisión a un grupo del elitesco club. Le salieron "igualaos" los zambos a la oligarquía. ...

Cada amanecer el grupo 1 Broadcasting Caracas (1BC) suelta toda la cloaca universal de la infamia para asesinar moral y políticamente al jefe del Estado, al vicepresidente y a sus ministros de Telecomunicaciones y de Comunicación. Cuatro zambos parejeros. Pero hete aquí que los mestizos no se amilanan; se comportan como si fuesen el Guaire: mientras más los enlodan con mentiras, a mayor cantidad de injurias, de vilipendios, más alta es su moral en el mantenimiento de una decisión incontrovertible, irreversible e inapelable por fundarse en la ley y la justicia.
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A partir del 28 de mayo el canal 2 será una señal de servicio público, cuya programación se fundará en los preceptos de la Constitución y la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión. El 2 ha de ser un canal que divulgue contenidos enlazados con los objetivos de desarrollo de la nación, que se integre al sistema educativo con sus aportes en las diversas manifestaciones del entretenimiento televisivo, de modo que ya no se diga la conseja de que la televisión destruye en la noche lo que la escuela construye en el día. En fin, una televisión modelo que contribuya efectivamente en la realización plena del proyecto de país contenido en la Constitución de 1999. Ahora el memorial de agravios encontró el megáfono de la SIP, cuyos voceros descuartizaron a los funcionarios del Gobierno venezolano presentándolos como gorilas con uniforme, engendros nazis, Atilas del siglo XXI o Boves resucitado.
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Acomodados en el confort de sus capitales engordados con el sudor y la energía de las neuronas de periodistas y tantos otros trabajadores de periódicos, revistas, televisoras, emisoras de radio; los capitalistas de la prensa sintetizaron las leyes de la propaganda mezcladas con el tráfico de la mentira y exigieron respeto a su libertad de enriquecerse a costa de los derechos de los usuarios y usuarias de los medios, que dicen está amenazada porque en Venezuela el Gobierno aplica la ley. Miente que algo queda en la conciencia colectiva. Nada dijeron de los salarios de los periodistas, del derecho a la educación de los hijos de los periodistas, del derecho a la salud de las familias de los periodistas, de la censura que sus empresas les imponen a los periodistas... Pero secuestraron otra vez su nombre, su membresía gremial, su voz colectiva. ...

Celosamente ocultaron en la reunión de la SIP el papel del canal 2 el 12 de abril de 2002 y en los días anteriores inmediatos. Entre los directivos de ese canal, el golpe era la pauta. Su muy particular manera de entender y practicar la libertad de expresión quedó clara el 12 de aquel abril tan aleccionador: para el pueblo el silencio, las comiquitas alienantes, el secuestro de la verdad.
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El pataleo continuará. Incluso hablan de un tal plan B, cuyo secreto es vox populi: guarimbeo al por mayor en otro vano intento de desestabilizar el país echando mano a la mentira potenciada, a los acaparadores, a los especuladores y, como hicieron el 11 de abril, a francotiradores. Por ahora tirotean con palabras...

lunes, 5 de marzo de 2007

Ser socialista

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Así como el primer deber de un revolucionario es hacer la revolución, la tarea principalísima de un socialista consiste en construir el socialismo. Perogrullo, pues. Empero hay evidencias que por obvias pasan desapercibidas y, arropadas por la fuerza de la costumbre, esa modalidad tan omnipresente como sutil de manifestarse la ideología en lo cotidiano, dejan de ser normas y se transustancian en frases de ocasión protocolar para el aplauso fácil. Es evidente que ser socialista comporta la socialización raigal, teórica y práctica, con una suma de valores modélicos de la conducta individual y social. Por ejemplo, es de cajón que explotar a un semejante, lucrarse con su fuerza de trabajo, no es una actitud socialista; mas es común ver entre dirigentes políticos autobautizados socialistas a feroces explotadores del prójimo... Y la costumbre hace que tal strike pase como si nada.
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"Incluir a los excluidos sin excluir a los ya incluidos". Albricias por vuestras neuronas, tan cultivadas y despiertas, Chaderton, que le regalaron el virtuosismo de este lema a la revolución para definirla con precisión y brevedad. De modo que no se trata ahora de meterle al sectarismo y echar a patadas de los espacios del proceso de cambios a quien tenga una propiedad. El igualitarismo es hacia arriba en la escala económica, la del bienestar. Sigamos empoderando a los pobres y el socialismo tendrá motores ocho en v. De acuerdo. Qué todos vivamos mejor cada día. El asunto es de otra dimensión: la decisión de unirse quienes creen en el socialismo en una fuerza política orgánica en todas sus expresiones: filosóficas, ideológicas, programáticas, organizativas... El Partido Socialista Unido de la Revolución Bolivariana. Organizar en un mismo partido a los socialistas realengos sin excluir a los ya organizados.
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Y la definición no es sólo declarativa porque el socialismo otra vez esté de moda; es de proyecto de vida, de testimonio real en cada hora de la cotidiana existencia. A menos que convalezca de una enfermedad penosa o no haya alcanzado la edad productiva, un socialista come porque trabaja no porque viva parasitando los esfuerzos del otro, que eso es explotar al hombre. Ergo , un explotador no puede ser miembro de un partido político socialista. Claro, aquí no hablamos de la fulana tercera vía socialita de Tony Blair y Antony Giddens, monstruosa invención cuya verdadera faz, más allá de la cosmética propagandística, se ve todos los días en la sangre inocente derramada en Bagdad por los guerreros enviados por el primer ministro británico, en compañía de su carnal de la Casa Blanca. El asunto planteado se refiere a la transustanciación del capitalismo, a la construcción de una sociedad más allá de la explotación del hombre por el hombre.
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A enseñar con el ejemplo el convocó el Che a los revolucionarios. He aquí uno de las primeras enseñanzas: en los estatutos del PSURB debe asentarse taxativamente la norma según la cual del mismo modo que un explotador del prójimo no entrará al reino de los cielos, tampoco podrá ser integrante de este partido.
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Comporta un conflicto de intereses ser un explotador de nuestros semejantes, al mismo tiempo que se funge como dirigente socialista. Cinismo concentrado, eso sería. Que el socialismo necesita empresarios privados, cierto. Pero mucho se podriría en la revolución si los dirigentes políticos socialistas ofician al mismo tiempo como dueños de empresas privadas. Quien es dirigente socialistas no puede ser empresario, y viceversa. Sin que se niegue que haya dueños de medios de producción que practiquen la función social de la propiedad y le metan el hombro a la construcción del socialismo.

lunes, 26 de febrero de 2007

Los otros embajadores

Es común oír a turistas estadounidenses preguntarse con inocencia real el porqué de la fobia de tantos pueblos hacia su país, tan apasionadamente expresada frente a varios de sus presidentes, como ocurre ahora con George Bush, cuyo viaje a algunos países de América Latina ha desatado un vendaval de protestas, que de inmediato trae a la memoria la visita a Caracas del vicepresidente Richard Nixon. En su ingenuidad, algunos estadounidenses esperan para Bush aplausos, loas y ruegos de vuelva pronto. En cambio, los ejecutivos de los grandes monopolios, cuyas casas matrices se ubican en territorio estadounidense, saben cuáles son las razones de la malquerencia.

Sus abultadas cuentas bancarias hablan de cómo el petróleo, el hierro, la bauxita, el cobre y el gas, entre otros recursos naturales estratégicos acumulados por la naturaleza en países, como Venezuela, Chile y Bolivia, han sido saqueados sin tregua por sus poderosas corporaciones, para acumular capital y mantener siempre floreciente el alto nivel de vida, excesivo hasta el derroche incuantificable, cuyas sobras riegan la existencia de la clase media a la que pertenecen los ingenuos turistas.

Esos turistas, a veces víctimas gratuitas de afrentas verbales, producto del rencor generado por las acciones de sus gobernantes allende las fronteras, vistos más allá de las descargas de adrenalina, son parte de una potencia dormida en hogares, universidades, fábricas, clubes y otros espacios de la vida diaria de los estadounidenses, que –así lo ha demostrado cuando ha despertadobien puede transformarse en una aliada de las causas justas de la maltrecha humanidad. La cuestión estriba en hacerse espacio, nichos, en sus mentes colonizadas con tanta ferocidad por el formidable aparato de propaganda de la élite corporativa estadounidense. En estricto sentido no se trata sólo de Hollywood, por supuesto. El músculo de la propaganda imperial incluye también agencias de prensa, cadenas de radio y televisión, prestigiosos diarios, cadenas de periódicos y revistas, editoriales especializadas, a la vez, en best sellers y en obras claves de la historia... Cine, televisión, radio, libros, periódicos, Internet, en ningún espacio hay ausencia del imperio en su más acabada manifestación: los monopolios y oligopolios corporativos de presencia mundial, cuyo territorio más resguardado, y en el que –irónicamentesu vulnerabilidad es estratégicaes la mente del pueblo estadounidense. De aquí la importancia de comunicarse con el pueblo de Angela Davies, de Sam Sheppard, de Harlem, de Texas, de todo el extenso, diverso, pluricultural pueblo de Estados Unidos, cuyos embajadores, más que los enviados de Bush, son los turistas que frecuentemente se dejan caer por estas latitudes a conocer mucho más que las cálidas playas del Caribe.

Más que un portadólares, en el turista debemos ver a un potencial aliado, que tal llegaría a ser si se le ayuda a comprender porqué la señora Bárbara Bush, madre de George hijo y esposa de George padre, es tan ingratamente recordada en estas tierras.

En su Canto General, Pablo Neruda invocó el espíritu de Abraham Lincoln en un poema pleno de historia viva: "Que despierte el leñador". Digamos parafraseando un poco al poeta: Que despierten los turistas y al regresar a su país se sumen a los que sin tregua y con formas democráticas bregan porque también en Estados Unidos mande el pueblo.
Willian Lara

lunes, 19 de febrero de 2007

PSURB

Abrir el más amplio debate sobre la construcción del partido político de la revolución bolivariana ha sido una de las primeras decisiones del grupo promotor de dicho proceso, dando continuidad así a lo planteado por el comandante Chávez, en su condición de máximo líder de la transustanciación política, social, cultural y económica en marcha.

El alto grado de complejidad de la edificación de un partido político revolucionario se expresa en una dialéctica de intercambio de ideas, cuya resolución feliz no se agota en una primera aproximación, por gestalt que sea, ni en un sólo aspecto de las distintas dimensiones que comporta darle sustancia y forma orgánicas a una organización partidaria de carácter radicalmente transformador.

Todo debe discutirse, incluso -como manifestación síntesis de la visión ideológica, la modalidad organizativa y la estrategia programática– la denominación del partido. Así lo ha hecho ver Chávez en diversos comentarios públicos sobre este tema, y ha reiterado que a la par de la propuesta de llamar a la organización Partido Socialista Unido de Venezuela le fue expuesta otra –la cual ve con agrado, ha dicho– cuya fonética la emparenta con una de las dimensiones ideoprogramáticas del socialismo siglo XXI: la integración latinoamericana y caribeña expresada en la frase tan popularizada: "Nuestro norte es el sur".

Otra cualidad que en nuestro criterio debe comprender la denominación de la organización partidaria que sintetice en un movimiento de movimientos sociales y políticos revolucionarios presentes en el día a día de la vida de nuestro pueblo, consiste en manifestar explícitamente la condición de fuerza unitaria, bolivariana, revolucionaria y socialista.

De esta convicción integracionista, unitaria desde dentro de Venezuela y hacia toda nuestra América, heredada del legado del Libertador, el presidente Chávez ha constituido e impulsa iniciativas como Petrosur, librerías Cruz del Sur, Telesur, Radio Sur, Gadosucto del Sur, Banco del Sur, la Universidad del Sur, entre muchos otros proyectos en desarrollo. En esta perspectiva se comprende la necesidad de construir una organización partidaria que, sin pretender exportar el proceso venezolano, asuma la vocación integracionista como uno de sus principales postulados de lucha y principios de trascendencia, renovándose de este modo la gesta unitaria de los pueblos inspirados en la obra de Bolívar.

Otra cualidad que en nuestro criterio debe comprender la denominación de la organización partidaria que sintetice en un movimiento de movimientos sociales y políticos revolucionarios presentes en el día a día de la vida de nuestro pueblo, consiste en manifestar explícitamente la condición de fuerza bolivariana, revolucionaria y socialista.

Claro que todo lo auténticamente bolivariano es unitario, socialista y revolucionario, pero en estos asuntos de la comunicación política vale aquel lema tan propio de los abogados: lo que abunda no daña, de aquí que no sea un exceso bautizar la nueva organización partidaria con el nombre de Partido Socialista Unido en la Revolución Bolivariana (PSURB).

Denominado así el nuevo partido político expresaría ya en su nombre mismo la condición de continuador de la lucha del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200, de las diversas organizaciones revolucionarias y socialistas de la historia venezolana, latinoamericana y caribeña. Esta denominación por sí sola es un generador de sentido de pertenencia porque todos los revolucionarios, socialistas y bolivarianos se sienten incluidos, vínculo que se desarrolla plenamente en la visión ideológica, la modalidad organizativa y la estrategia programática del PSURB.
Willian Lara

lunes, 12 de febrero de 2007

Acapara que la conspiración paga

A la morenaza Condoleezza Rice la despistan sobre Venezuela. Información inexacta le envían desde los espacios de la comunidad de inteligencia, que hasta ayer nomás gerenció su ahora subalterno John Negroponte.

Hace unos meses la puso al afirmar que el país estaba paralizado por una huelga de transporte público. La verdad es que el informe en el que se basó su deslenguamiento predecía hechos que se quedaron en los deseos: sólo dos pequeños focos de paro de transporte se produjeron; aislados y escuálidos en cuanto a participación de los conductores.

Ahora se salió de madre asegurando que Venezuela está siendo destruida. Seguro la cobearon haciéndole creer que los acaparadores y los especuladores ya eran dueños de la situación, que habían puesto al pueblo y al Gobierno de rodillas. La Rice creyó que el guión, adorado por ella como un tótem inapelable de tanto verlo funcionar, se estaba cumpliendo al pie de la letra viento en popa.

Pero, para lamento de Condoleezza, la verdad es que los criminales que acaparan y especulan con los alimentos del pueblo están sintiendo el peso de la ley en manos de un gobierno firme, que se sabe guapo y apoyao por las mayorías nacionales.

Empero, más allá de los tropiezos informativos de la cancillera estadounidense, se revela una política, una constante en el modo de manejarse la administración Bush ante la democracia revolucionaria venezolana. A George, a Condi, a Negroponte, a Cheney y a todos sus socios en la alianza de grandes corporaciones que controla el poder en Estados Unidos, le aprieta el gañote que el gobierno bolivariano haya nacionalizado empresas cuyo capital accionario estaba mayoritariamente en manos de ciudadanos del imperio.

Y les resulta más urticante que esas nacionalizaciones toquen el sector de la energía, incluyendo inversiones petroleras. Cuando tales circunstancias se visualizan en el horizonte, las escaladas imperiales son pan de cada día y –por lo general– no se quedan en las palabras. De modo que lo previsible es que Bush ordene en las próximas semanas acompañar las amenazas verbales con demostraciones de músculo bélico en el mar Caribe, e intromisiones más abiertas de su embajador –el que se va y el que viene– en asuntos internos, buscando el punto de sojuzgamiento de la voluntad nacional venezolana, sitio que no va a encontrar porque no existe. Encontrarán sí la misma carga con que el pueblo derrocó al dictador Carmona el 13 de abril de 2002, desbaratando la maniobra golpista del imperio, estructurada con tan refinada filigrana.

Mientras Bush les prometa ayuda, el oposicionismo, por lo menos el más recalcitrante y antivenezolano, cederá a la tentación conspirativa. La forma de la conspiración cambia tácticamente: ahora parece concentrarse en golpear el estómago de la población acaparando alimentos de la dieta básica y especulando con sus precios. Ganancia triple para esta delincuencia de cuello blanco: angustian a la gente, engordan sus capitales y enrarecen el clima político y social del país. De aquí que la acción diligente y con mano dura del gobierno sea aplaudida por el pueblo; falta sólo que la misma sea acompañada con igual o mayor severidad por los fiscales del Ministerio Público y los jueces al momento de sentenciar a estos criminale, que atentan contra los derechos de la familia venezolana y que deben estar en el sitio reservado a los malandros: el calabozo.
Willlian Lara

lunes, 5 de febrero de 2007

¡Cárcel para acaparadores y especuladores!

Peculiar dictadura esta que es sometida con saña cada día a un memorial de infamia por radio, televisión, diarios y sitios web por libérrimos ciudadanos vacunados con eficientes dosis de impunidad. Usted los ve: difaman, vilipendian y, luego, con una feliz sonrisa de héroe mediático, van al restaurante a recobrar energías con whisky y deleites gastronómicos dignos de los dioses.

Nadie los molesta. Vuelven al oficio de la infamia con la seguridad de que su libertad de expresión, pensamiento, organización, movilización están bien protegidas gracias a la conducta democrática del gobierno que ellos califican de autoritario, gorila, sanguinario y asesino.

Por menos de una de las tantas mentadas de madre que le espetan cada rato a los funcionarios del Gobierno, con modo y estilo o directo como una pedrada en la cara, los practicantes de la infamia darían con su humanidad tras las rejas si quienes gobiernan practicaran no una dictadura sino apenas una dictablanda, ligera, descuidada y confianzuda.

Los recalcitrantes oposicionistas saben que viven en la más formidable de las democracias del mundo, con una Constitución y un cuerpo de leyes tan garantistas que ser funcionario público comporta desempeñar el papel de débil jurídico, sujeto a soportar las peores infamias con el estoicismo de una militancia crística. Oponerse al Gobierno en Venezuela es tan chévere, incluso si la forma de lucha escogida no se detiene en el respeto a los derechos ajenos sean constitucionales o legales, que golpistas y terroristas pontifican en televisión cual si fuesen los voceros de la palabra de Dios, la cual pretenden –la cumbre de la infamia– secuestrar envuelta en una sotana.

Pero todo tiene límite. Se acepta que le saquen la madre a ministros y otros funcionarios para calentar la lengua viperina cada mañana. Empero acaparar los alimentos del pueblo para especular con los precios, engordar las ganancias y angustiar a la gente buscando desestabilizar el país, tan sólo porque un encopetado oligarca pretende despojar a la nación de una frecuencia radioeléctrica, constituye un salto más allá de la raya amarilla.

Ahí sí que se acatarró la paciencia. Un acaparador, un especulador es un malandro con doctorado en el choreo al por mayor. Y ante tan peligroso delincuente la única vía que debe transitar el Estado, en especial los poderes Judicial y Ciudadano, es aplicar el Código Penal sin miramientos ni contemplaciones. Es hora de que se acabe la blandenguería de los fiscales y los jueces, en general y, particularmente, en el caso de los acaparadores y los especuladores en el que la acción de los administradores de la justicia ha de ser implacable o no será.

Quizás aparezcan pronto en primer plano de la televisión y en primera página de los diarios los oposicionistas auto ungidos defensores de los derechos humanos con el aquelarre de que los acaparadores y especulares son ángeles de Dios, protegidos por las leyes divinas y humanas, de aquí y de allende las fronteras; seguro vendrán relatores, observadores, veedores y demás especimenes a defender a estos ladrones de siete suelas. Que aparezcan. Averigüemos ya cómo engordan sus cuentas bancarias: no sería sorpresa si encontramos que detrás de cada acaparador o especulador hay un aplomado abogado discurseador sobre los derechos humanos de tales malandros.

Pueden invocar a Bush en persona, pero aquí van presos los especuladores y acaparadores ya.
Willian Lara

lunes, 29 de enero de 2007

El nuevo canal 2

El espectro radioeléctrico es un bien de dominio público, de acuerdo con la legislación venezolana. En consecuencia, corresponde al Estado, en nombre y representación de la Nación, administrarlo. Estos preceptos los desarrolla, con claridad del mediodía, la Ley Orgánica de Telecomunicaciones, cuyas disposiciones fundamentan la muy legítima, ética y oportuna decisión de no renovar la concesión al grupo económico 1 Broadcasting Caracas (1BC), para operar la televisora de señal abierta canal 2. Este hecho ya ha perdido prominencia. Pasó a la categoría de caliche en la jerarquización de la información diaria. No hay marcha atrás, ni interés en leer periódicos de ayer.

¿Qué hacer con la señal del canal 2 a partir del 28 de mayo? That is the question. Se impone volver la mirada al nunca empolvado proyecto Ratelve, con el ánimo de actualizarlo y diseñar una propuesta de televisión de servicio público, abierta a la participación protagónica de la sociedad en la producción y transmisión de los contenidos, en este caso, de la programación del nuevo canal 2. Es una oportunidad virtuosa para que la corresponsabilidad entre el Estado y la sociedad se manifieste en el campo de la comunicación televisiva, con todo su potencial creador al servicio del proyecto de país de la Constitución del 99. Estado y sociedad juntos por Venezuela.

La perspectiva ratelviana, adaptada a los tiempos actuales, a esta nueva época de la historia nacional, a esta era revolucionaria de impulso y rumbo socialistas, comporta que bien puede el Estado mantener bajo su dominio la señal del canal 2; pero el contenido, llamado en la jerga del oficio televisivo la parrilla, es fruto de la creación de los productores nacionales independientes, organizados en sociedades anónimas, cooperativas u otra categoría legal; de las televisoras comunitarias y regionales.

Esto sin negar que también hagan su aporte a la programación fundaciones públicas como, por ejemplo, la Villa del Cine, o universidades y otros centros del arte, la ciencia y la tecnología. De este modo se llevará a la práctica una de las premisas del Socialismo Siglo XXI: tanto Estado como sea necesario, tanta sociedad como sea posible.

Un nuevo paradigma en televisión será el canal 2. No sólo porque su contenido se distinguirá por su calidad y factura artística y técnica, y será en un alto porcentaje venezolano, y sus creadores, productores nacionales independientes; sino porque además observará rigurosamente el mandato de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y de la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, contribuyendo de manera efectiva en el desarrollo integral del país.

El nuevo canal 2 recogerá y dará continuidad al legado de los más insignes creadores de la televisión venezolana: José Ignacio Cabrujas, Renny Ottolina, Aquiles Nazoa, para mencionar sólo algunos de ellos.

Esa parrilla, aderezada con lo mejor de la cuentística, de la novelística latinoamericana, llevada a la pantalla chica con talento venezolano, fijará el rumbo de cómo hacer televisión de calidad y que le guste a la gente. Una televisión que se dé la mano con el sistema educativo para que ya no se diga que la televisión destruye en la noche lo que la escuela construye en el día. Sino que se reconozca que al ver televisión los niños, niñas, adolescentes y todos los usuarios y usuarias refuerzan y adquieren conocimientos, valores, hábitos y actitudes para ser mejores ciudadanos.

lunes, 22 de enero de 2007

Del 23E al 4F

El pueblo que insurgió/ el 23 de enero/ levanta las banderas/ del 4 de febrero.

¿Consigna política? Sí. Pero no propaganda en la connotación alienante, mistificadora, del término. Por el contrario, esta frase expresa una verdad histórica inapelable: la insurgencia cívico militar, la rebelión de jóvenes militares, estudiantes universitarios, luchadores obreros, trabajadores de la cultura, integrantes del movimiento campesino, comunitario y académico del 4 de febrero de 1992 constituye una continuidad de lo mejor del levantamiento del 23 de Enero de 1958, traicionado por los firmantes del acuerdo de Nueva York, rebautizado y renombrado como Pacto de Punto Fijo, entre cuyos principales oficiantes resaltan Rómulo Betancourt, Rafael Caldera y Jóvito Villalba, diseñado e impuesto por los tanques cerebrales del Departamento de Estado del imperio.

El pueblo, civil y militar, derrocó la dictadura, ciertamente pero no pudo o no supo hacer valer su triunfo. Símbolo de esta victoria frustrada es el vil asesinato –tiempo después– de Fabricio Ojeda y el marginamiento hasta el ostracismo de Hugo Trejo, por quienes secuestraron el levantamiento popular.

Ojeda y Trejo fueron auténticos líderes del proceso de rebelión que dio al traste con la dictadura, en una alianza formidable alianza cívico militar reactualizada, en el nuevo contexto histórico, el 4 de febrero de 1992.

Mañana el oposicionismo saldrá a la calle a traficar con aquella hermosa gesta auroral de 1958. Impostura, hipocresía, traición, usurpación... Estas palabras son apropiadas para describir el significado real de esa manifestación que verá el país en pocas horas, porque quienes la dirigirán reniegan de la herencia democrática, de libertad y justicia social legada por las masas sublevadas del 23 de Enero. ¿Pueden ser herederos de esa gesta quienes el 12 de abril aplaudían en Miraflores cuando leían, en el decreto de Carmona, la destitución de los diputados, magistrados, fiscal general, defensor del pueblo, contralor general...? ¿Pueden ser portaestandartes de las banderas de aquella lucha quienes, arrejuntados con el imperio, propiciaron el golpe de Estado de abril 2002, asesinaron durante medio siglo estudiantes, obreros, campesinos; aquellos que se repartieron las riquezas del país, en comparsa con empresas transnacionales, mientras el pueblo que ofrendó su sangre el 23E sobrevivía en la miseria? ¿Pueden ser representantes del 23E los continuadores de la traición protagonizada por los asesinos de Fabricio Ojeda, de Alberto Lovera, de Livia Gouverneur, de Jorge Rodríguez, de tantísimos patriotas más...? La manera auténtica de enaltecer al pueblo sublevado aquel 23E es ofrendarle cada día el homenaje de hacer realidad sus esperanzas como lo viene haciendo la revolución bolivariana, que es síntesis creadora de aquellas masas insurgentes cuya lucha tiene en el 4F una resurrección definitiva en la victoria irreversible.

Las misiones; la democracia participativa, protagónica, revolucionaria y socialista; el modelo económico productivo; la plena soberanía petrolera, gasífera; la independencia de la política exterior; las libertades ciudadanas plenas para todos, entre muchas otras conquistas del pueblo, son razones inapelables demostrativas de que el proceso popular constituyente, cauce de la revolución liderada por el comandante Chávez, fruto del 4F, es la consagración de las esperanzas del héroe colectivo del 23E: el pueblo de Simón Bolívar.

lunes, 15 de enero de 2007

Los socialismos del siglo XXI

Demostrado como está por los tercos hechos, ya es puro capricho discutir si primero se requiere un cuerpo teórico para luego –y sólo sobre tal base paradigmática– iniciar la transustanciación de la forma social, es decir, en el caso de estos tiempos, empinarse en la construcción del socialismo, como único método viable, cierto y legitimado en Venezuela de superar el capitalismo.

Félix Rodríguez lo dijo con una lógica inapelable por su sencillez y certeza: "Debemos cambiar los cauchos del carro sin detener su marcha". Lo que equivale a afirmar: hagamos la revolución en los hechos de cada día, en la vida concreta y cotidiana de la gente y simultáneamente, sobre la base de tales hechos, elaboremos la ideología revolucionaria específica del proceso. Particular sí, porque su cosmovisión, su corpus general ya existe, a lo sumo requiere sistematicidad, articulación, visión de conjunto y compartida. Las líneas del horizonte están trazadas desde Jesús de Nazareth hasta Ernesto Che Guevara; desde las culturas aborígenes hasta el sistema propuesto por Carlos Marx, e instrumentado, con desarrollos prácticos, por Ho Chi Minh y Fidel Castro, entre muchos otros líderes populares.

Es cierto que con mayor propiedad debería hablarse de los socialismos del siglo XXI, en plural. Habrá tantos modelos socialistas como culturas humanas existen, e incluso es lógico que se produzcan modelos híbridos generados por la dinámica de polinización cruzada propia de estos procesos.

No obstante, cabe asegurar que dichos modelos tendrán una guía general en el legado socialista de las distintas fuentes originarias ya mencionadas. Valga decir, los socialismos del siglo XXI responderán a patrones unitarios en medio de su diversidad.

¿En qué consiste la comunidad de enfoques de los socialismos del sigo XXI? En valores compartidos de vigencia universal e histórica, vinculados con la condición del hombre como parte sustantiva de la naturaleza y la necesaria relación de armonía entre sí y con los demás componentes de la misma. La visión economicista que privó en varias intentos de emancipación del hombre frente a la explotación y la opresión impuesta por el capitalismo, ha de ser superada por un concepción holística en la que lo económico es sólo una parte del conjunto. Se trata, en este aspecto, de reivindicar la propuesta de Antonio Gramsci de que la voluntad humana es la fuerza motriz de la revolución, ¡claro está! operando sobre condiciones necesarias y suficientes para sustentar los cambios tanto en la dimensión objetiva (el grado de desarrollo de las fuerzas productivas con sus variables asociadas) como en la subjetiva (el sistema de valores, creencias, actitudes, hábitos, imaginario colectivo revolucionario –incluso en plena fase de diseño–), aspecto este que Gramsci enuncia, sin deslizarse al reduccionismo metodológico, como la voluntad de los constructores de la historia: los seres humanos, que ya en este tiempo han hecho de la libertad y la democracia valores sustantivos del socialismo.

Todos los socialismos posibles en este siglo y los por venir, responderán a estos parámetros generales. No obstante, cada uno en particular tendrá sus singularidades emblemáticas derivadas de las especificidades culturales del pueblo que lo construye. En este asunto vale reconocer una constante histórica: el socialismo es como la persona humana: nadie es igual a otro, aunque todos nos parecemos bastante.

lunes, 8 de enero de 2007

El pueblo reforma la Constitución

Desafiados por la bandera del voto directo, secreto y universal, los intelectuales que asesoraban al presidente Medina Angarita echaron mano de su método positivista y lo convencieron de que el pueblo era bárbaro, montaraz, incivilizado, inmaduro, ingenuo y manipulable; argumentaban que le faltaba mucha escuela, letras y matemáticas, cultivo del espíritu para acceder al ejercicio del poder político aunque fuese por los cinco segundos de la emisión del voto. En la negativa del Gobierno ante la demanda del voto directo, universal y secreto, los conspiradores, que se movían en la oscuridad preparando el golpe de Estado, se hallaron con un argumento virtuoso para justificar su desbordada ambición de poder, su encantamiento con los intereses de Estados Unidos y dar rienda suelta, por la calle real, a sus planes destinados a derrocar el gobierno de Medina, como lo lograron el 18 de octubre de 1945.

Era un pensamiento de élite que, desde la óptica positivista, ve al pueblo como un rebaño destinado a la resignación, a la marginación y al silencio en el quehacer de la vida política. Esta visión se mantiene entre las élites que sucedieron a Medina Angarita y gobernaron a Venezuela hasta 1998. Hoy en el laberinto del oposicionismo, y con métodos de la ciencia funcionalista, los intelectuales de esa élite nostálgica, usan su protagonismo mediático para reproducir el argumento que brindaron en su momento a Medina Angarita, ahora para pontificar contra la reforma constitucional que viene. "Hay asuntos que no deben someterse a la voluntad popular", refieren con fundamento en casos realmente persuasivos en la argumentación, para decir entrelíneas que no es pertinente llevar a referendo aprobatorio las propuestas que presidente Hugo Chávez como texto modificado de la Constitución bolivariana. Alertan que se personificará el debate y el referendo en el exitoso líder y que el pueblo votará a favor de lo que éste proponga guiado mayormente por el carisma del barinés, sin racionalizar el contenido de tales propuestas.

He allí el mismo argumento presentado a Medina Angarita: el pueblo no tiene la necesaria y suficiente racionalidad para analizar la reforma constitucional y votarla con las neuronas.

Solo la élite usa el raciocinio para hacer política. Ergo, el pueblo no es apto para pronunciarse sobre la optimización del proyecto de país contenido en la Constitución. De este modo pretenden descalificar la reforma constitucional en su propio origen: la soberanía popular. En la lógica de la élite no se tratará de un referendo aprobatorio de la reforma de la Carta Magna, sino de un plebiscito en torno al liderazgo del presidente de la República. Por esta vía de argumentación se llega al punto que la élite desea colocar en la agenda: la inhabilitación de Chávez en la opinión pública respecto al debate de la reforma, vale decir, Chávez debe ser excluido de la agenda de la reforma constitucional. Y como el pueblo sólo se guiará por Chávez en la definición de su forma de votar, entonces lo más apropiado es cancelar toda propuesta de reforma de la ley de leyes.

Para despecho de la élite puntofijista y sus intelectuales, continuará el debate sobre el tema de la reforma; habrá propuestas de Chávez y se llevará a cabo el referendo aprobatorio en forma transparente y confiable, y será aprobada la reforma por el único dueño de la soberanía: el pueblo.

lunes, 18 de diciembre de 2006

La unidad está crecida

El multipartidismo del sistema político venezolano, si se atiende a las orientaciones ideológicas de las formaciones partidarias, podría concretarse en tres agrupaciones partidistas: la demócrata cristiana, la social demócrata y la socialista. La miríada de partidos políticos ubicados en distintos puntos del continuum derecha izquierda, propia de la actual configuración del sistema de partidos políticos del país, no expresa en cada caso diferencias doctrinarias ideológicamente sustentadas, visiones programáticas de corto, mediano y largo plazo o estructuras organizativas consolidadas y arraigadas en la sociedad. En la mayoría de los casos estos partidos políticos son manifestación de agrupaciones en torno a un caudillo o un grupo de dirigentes enfrentado a otro grupo con visiones ideopolíticas comunes. Categorizada metódicamente esta diversidad de organizaciones partidistas bien se podría agrupar en las tres macro corrientes citadas al comienzo. Las dificultades para articularse en el espacio político correspondiente a la ideología que profesan expresa la desestructuración experimentada por los partidos políticos en general a raíz del colapso del modelo de la democracia representativa que les dio sustento y perdurabilidad. Llevan ese fracaso histórico a cuestas y no muestran capacidad para superarlo, con excepción de la corriente socialista animada por el carismático liderazgo de Hugo Chávez que la ha impulsado en una dinámica unitaria indetenible a ojos vista.

En la oposición no violenta, Rosales convoca a la unidad arrimando la brasa para sardina de Un Nuevo Tiempo con el fin de reconstruir el espacio socialdemócrata. Allí cabrían Acción Democrática y los distintos grupos desprendidos de ese tronco matricio: Alianza Bravo Pueblo, Renovación, Movimiento Federal... Además busca incorporar otras agrupaciones como Un Solo Pueblo, Izquierda Democrática, Movimiento al Socialismo... Para su desconsuelo, Rosales no luce un Jorge Eliécer Gaitán capaz de unir las bases partidistas ni siquiera por la afinidad ideológica propia de quienes abrevaron en la misma fuente.

Otros no violentos –¿por ahora?– del oposicionismo, nacidos a la política en el cauce de la herencia de la democracia cristiana monopolizada en los tiempos de la IV República por Copei, se afanan en hacer de Primero Justicia el punto de reencuentro para revitalizar lo que fue esa corriente en los tiempos de la victoria de Luis Herrera en 1978. Antes de capturar a Copei, cuyos dirigentes se niegan a la alianza para no ser engullidos y echados al cesto de los trastos, los autodenominados justicieros deben resolver su pleito interno alimentado por las ganas que tiene Leopoldo López de ser jefe indiscutible y la resistencia de Julio Borges, quien se aferra a su derecho de candidato presidencial para siempre.

Los socialistas, en cambio, avanzan a millón en la construcción del Partido Socialista Unido de Venezuela. Las contradicciones se minimizan ante la exigencia de Chávez de unirse por encima de los grupalismos, personalismos y otras mezquindades. La proclama de Chávez interpreta tan cabalmente el sentimiento del pueblo que los dirigentes de los distintos partidos políticos de la plataforma del cambio enfrentan el dilema de disolver sus organizaciones o llevárselas para la casa, porque sus bases ya decidieron: se van con Chávez al Partido Socialista Unido de Venezuela.

lunes, 11 de diciembre de 2006

El gas de Bolivia

"Médicos oculistas de Estados Unidos realizan operaciones gratuitas". Santa Cruz, 8 de diciembre de 2006. La noticia la publica el periódico boliviano El Diario, ilustrada con una fotografía a todo color. En el cuerpo de la información se describen numerosas acciones de buena vecindad que sanitaristas del ejército estadounidense realizan tiempo ha en el país andino.

¿Quién no va a agradecer el gesto? Sólo que, como ha ocurrido en otros casos en esta tierra que aún los halcones consideran su patio trasero, la zanahoria casi siempre oculta el garrote, antes y después de la presidencia de Theodoro Roosevelt. Y a Bush no le agria el paladar que lo comparen con el gran conquistador que fue Roosevelt. No hace falta recelo extremo para pensar que la caridad de los médicos militares estadounidenses es el rostro sonriente detrás del cual se esconde el activo apoyo de Bush a grupos que enfrentan a Evo Morales, desde cuando emergió como un líder capaz de conducir a su pueblo en un proceso de transformaciones estructurales de la sociedad y el Estado.

Estos grupos, mascarón de proa de la feroz oligarquía boliviana, creen haber encontrado el pretexto ideal para desencadenar un despliegue de protestas diversas (marchas, huelgas de hambre, cierre de carreteras, sabotaje en el parlamento, manipulación mediática) destinadas a secuestrar la Asamblea Constituyente para impedir que la nueva Constitución consagre los cambios por los que las mayorías nacionales eligieron a Morales presidente. La lucha por los dos tercios de votos de la Constituyente para aprobar el texto constitucional es sólo un ardid dirigido a maniatar a la mayoría de los asambleístas, en busca de que las modificaciones de la Carta Magna no pasen de lo cosmético y, de este modo, quede intacta la dominación de las élites sobre el resto de la sociedad, tal como viene ocurriendo desde los tiempos de la colonia, cuando, tras la conquista, los aborígenes fueron sometidos a un régimen de esclavitud encubierta.

A Bush le importa un pepino si en Bolivia la democracia es efectiva para todos; lo suyo son las inmensas reservas de gas contenidas en el subsuelo de la altiplanicie andina. Si Morales hiciera como Juan Vicente Gómez, que entregó el petróleo a precio de gallina flaca a las transnacionales europeas y estadounidenses, los médicos y otros militares del imperio harían miles de sinceras operaciones humanitarias, seguros de que en sus hogares el despilfarro de energía podrá continuar sin sobresaltos. De ocurrir esto Bush estaría feliz no sólo por anotarse un gran triunfo, sino además porque su familia podría engordar sus capitales invirtiendo en la industria del gas boliviano. Pero Morales es de una sola pieza y del tamaño exacto del compromiso que adquirió con la emancipación de su pueblo, que comporta el control real de sus recursos naturales como, por ejemplo, el gas. De modo que el empeño por desestabilizar el gobierno del Presidente boliviano continuará aupado sin tregua desde la Oficina Oval de La Casa Blanca.

Si la mayoría de los constituyentes cede ante la presión de la oligarquía insurrecta y acuerda hacer una constitución tipo saludo a la bandera, gatopardiana, pues, a Morales le bastará con asomarse al balcón de su oficina a convocar al pueblo. Pero no será necesario porque en su mayoría los constituyentistas son de la misma madera del presidente y del resto del pueblo: libertadores, de la misma estirpe de Bolívar.

lunes, 27 de noviembre de 2006

A votar

"La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien lo ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitución, e indirectamente mediante el sufragio, por los órganos que ejercen el Poder Público.

Los órganos del Poder Público emanan del pueblo y a ellos están sometidos". Así reza el artículo 5 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, la misma que en otro de sus artículos, el 63, establece que el voto es un derecho. Éste es el poder soberano que se expresará el domingo en una decisión que ha de fecundar una nueva era en la democracia venezolana: la profundización del poder de todo el pueblo en la conducción de la vida del país.

La voluntad de la mayoría nacional es conocida, revelada tanto en los estudios demoscópicos como en las calles. Ayer lo vimos en Caracas: las avenidas Bolívar, Fuerzas Armadas, Lecuna, Urdaneta, Universidad, México desbordadas de entusiasmo popular. Por más distorsionante que sea la visión del globo mediático, la mayoría no come coba. La fiesta democrática del domingo ya tiene protagonistas: el pueblo y Chávez.

Algunos oposicionistas, presas de sus neuronas intoxicadas con tanta mentira mediática, se empecinan en creer que la soberanía del pueblo otra vez puede ser aplastada con teletrucos como ocurrió el 11 de abril de 2002. En esa ficción, asesorados por la supremacía de la comunidad de inteligencia estadounidense, los extremistas teledependientes han decidido desconocer el resultado electoral del domingo echando a correr el rumor a la una de la tarde de ese día de que una encuesta a boca de urna determinaría un supuesto triunfo oposicionista.

El plan comporta lanzar el rumor vía Internet desde la tierra de Bush, luego soltarlo en emisoras de radio del interior del país, en una cadena de facto, rebotarlo en Caracas replicándolo en una televisora.

No hay sorpresa. No habrá otro 11 de abril, ni un ucraniazo, ni nada que se le parezca. Ya se sabe cómo neutralizar la maniobra de la divulgación de resultados falsos. No hay ni habrá pueblo confundido el domingo. No hay ni habrá confusión en el Poder Electoral ni en el Plan República.

El domingo será un día tranquilazo como son y seguirán siendo todos los días desde que Venezuela derrotó a los secuestradores de navidad que, con su paro petrolero, le robaron la fiesta decembrina en el 2002.

Votar será una papaya: rápido y sencillo.

Una piscina sin agua le espera a quien se lance a desconocer la voluntad del soberano expresada con el voto directo, universal y secreto. Bush anda de derrota en derrota: lo cuerearon en Brasil, en Nicaragua y en su propio país quitándole la mayoría en ambas cámaras del Congreso. Aunque quiera desconocer el resultado electoral, su margen de maniobra está tan limitado que no le queda otra opción: aguantar la acidez, tragarse el arrecherón y resignarse a continuar calándose a Chávez en Miraflores porque así lo decidirá la mayoría --abrumadora, por demás-del pueblo en ejercicio de su soberanía.

En fin de cuentas Chávez le ganó la apuesta a Bush sobre quién permanecería más tiempo en el liderazgo gubernamental en Caracas, el primero, y en Washington, el segundo. Bush ya empezó a irse --echado por el pueblo de su país--, Chávez, en cambio, se queda por mandato popular con la misión de profundizar y acelerar la construcción del proyecto de país contenido en la Constitución, y que ahora se le llama democracia protagónica, revolucionaria, bolivariana y socialista.

lunes, 20 de noviembre de 2006

El envión de arrastre

Sin ser futurólogo, quien con cinco dedos de frente se detenga a imaginarse el 3D llega a la muy objetiva conclusión de que la fotografía de ese día ya tiene forma y fondo: será tal cual dicen las encuestas cuyos datos han sido procesados respetando la opinión real de los entrevistados, es decir, evitando con la ética sólida de un auténtico profesional de la estadística ceder a cualquier tentación de las razones del corazoncito político que la razón no entiende, y desechando así respuestas inducidas por la pregunta o interpretaciones torcidas de los datos generados por la aplicación del instrumento demoscópico.

Es un hecho cuyos misterios salieron a la luz ya en los tempranos estudios de Paúl Lazarsfeld y su equipo en Estados Unidos: el día de las elecciones no hay sorpresas mayores, la gente vota como dijo que votaría. Y la porción, siempre pequeña, que durante la campaña mantuvo en duda su decisión tiende a sufragar por el candidato ganador.

Band wagon effect denomina a este fenómeno la ciencia del comportamiento electoral. De aquí que el abanderado favorecido por la mayoría por lo general aumente su votación si se compara ésta con la intención de voto revelada en las encuestas.

Esto es así en todo país donde se hacen elecciones. Los resultados y conclusiones de los estudios recogidos en The People Choice y The American Voter, entre muchos otros realizados en Estados Unidos, han sido validados en Europa, Asia, Africa, América Latina, incluyendo Venezuela. Si el lector lo duda acérquese a los análisis publicados por el politólogo Arístides Torres, lamentablemente fallecido tan temprano cuando aún tenía un mundo que dar a la ciencia política.

Aquí no hay coba. Al promediar las encuestas se encuentra que Hugo Chávez se ubica en una banda de 55% a 60%, mientras que Rosales lucha todavía por acercarse al techo de la oposición: los casi 4 millones de votos logrados por el Sí en el referéndum de 2004. Los demás candidatos y candidatas se ubican en porcentajes sensiblemente inferiores a 1%. De modo que la fotografía del 3D no sólo revelará el voto mayoritario que registra Chávez, sino además el crecimiento del mismo en un envión final producto del efecto arrastre del ganador. Así el actual presidente puede lograr su reelección con un porcentaje superior a los dos tercios del voto válido al capitalizar la mayor parte de 18% de los indecisos, sumándolo a su fuerza actual cercana a 60%.

En cambio, Rosales parece encaminarse a un resultado inferior al obtenido por la oposición en 2004. Su capacidad para capturar votos indecisos es casi nula, a lo que se suma que parte del electorado opositor refugiado en el abstencionismo después del fracaso del referéndum permanece inmovilizado, incrédulo ante un candidato de desempeño discreto en la puesta en escena de su campaña electoral. Por más que su comando manipule encuestas, eche el resto acarreando electores de todo el país para montar mítines en medio de un impresionante despliegue mediático; las torpezas verbales del candidato, los desaciertos de sus voceros como los ataques al gobierno demandando la devaluación del bolívar, las contradicciones en sus propuestas programáticas como, por ejemplo, los señalamientos de que las misiones son un mala política social pero que las conservarían, le anulan el vuelo a su credibilidad y los atenazan en un porcentaje electoral que conduce directo a la derrota.

lunes, 13 de noviembre de 2006

Candidatos invisibilizados

Luis Reyes, candidato presidencial postulado por la organización Joven, introdujo ante el TSJ un recurso de amparo para que se le ordene a las televisoras, emisoras de radio, periódicos, revistas y páginas de Internet editados en el país, que le den cobertura a sus actividades de campaña. Sólo las televisoras, emisoras de radio, páginas internáuticas y la Agencia Bolivariana de Noticias, han divulgado las propuestas del mencionado candidato, le han concedido entrevistas, al igual que han hecho con el resto de los 18 candidatos y candidatas que se mantienen en la liza electoral.

Las televisoras, emisoras de radio, periódicos, páginas de Internet pertenecientes a grupos económicos han silenciado a la mayoría de los aspirantes presidenciales, como lo hicieron con todo el pueblo el 12 de abril de 2002. Son candidatos y candidatas invisibilizados por ese sector de la prensa.

Venezuela Da Silva, candidata de Nuevo Orden Social, le ha tomado la palabra al abanderado Rosales para dirimir el segundo lugar de la contienda –porque el ganador ya está definido en la persona de Chávez– en el debate que tanto mienta el candidato formado en las filas de Acción Democrática. Ninguna divulgación le han dado a esta propuesta los medios que apoyan militantemente a Rosales. A Da Silva se le niega la palabra.

Para estos medios, Rausseo es noticia sólo si sufre una crisis hipertensiva y es hospitalizado.

Sus proposiciones son objeto de mofa, irrespetando así los derechos que le consagra la Constitución bolivariana.

La cobertura que dan los autodenominados medios de comunicación social a las actividades de los candidatos presidenciales es un asunto de interés para todos los ciudadanos. El abordaje que los aparatos de divulgación de noticias han dado a los abanderados de la actual campaña revela sesgos, parcializaciones reñidas con la ética periodística y contrarias a las disposiciones contenidas en la Constitución.

El comportamiento extremo en esta carrera de sesgos es el de las televisoras que usurpan las funciones del comando de campaña de Rosales dictando líneas de cómo realizar cada actividad.

Incluso han llegado a la circunstancia insólita de publicar avisos en periódicos para reforzar el posicionamiento de los temas que aborda el mencionado candidato; sólo les falta el lema vota por mi candidato en los referidos avisos.

Estos mismos canales atacan con saña y sin tregua al Gobierno, en una abierta campaña negativa dirigida a restarle votos al comandante Chávez y abonárselos a su abanderado. Esta conducta se sustenta en le creencia, cuya falsedad ha sido demostrado por los hechos, de que los medios moldean el voto de los electores. Nada han aprendido de las derrotas sufridas desde 1998. La verdad es que el pueblo no come coba. La prensa ni pone ni quita gobiernos a los pueblos que protagonizan conscientemente su historia, ni con votos ni por la fuerza.

sábado, 11 de noviembre de 2006

La doctrina Míster Diablo

En los foros académicos se abre cada vez mayor espacio el consenso de que la elite estadouni dense, acordada en su ideología de supremacía sobre los pueblos del mundo a partir de su visión integrista cuasi religiosa, ha actualizado la amarillenta Doctrina Monroe cambiando la máxima "América para los americanos (del Norte)" por el lema "El planeta para los americanos (del Norte)", filosofía manifestada en las acciones del gobierno de George Bush, por lo que la remozada doctrina ha sido rebautizada con el nombre de "la Doctrina Míster Diablo". Valga enfatizar que tanto en la versión Monroe como en la Míster Diablo, la doctrina usurpa doblemente el gentilicio americano porque en ningún caso se trata de todos los americanos, sino exclusivamente de los integrantes del selecto club de los grandes industriales y hacendados esclavistas legitimados en el proceso de separación de la metrópolis británica, devenidos ahora en los líderes de grandes corporaciones de carácter transnacional con asiento en el territorio de Estados Unidos y representados por su speaker de ocasión George Bush. Valga decir, el pueblo estadounidense es tan víctima del imperio como el vietnamita, el cubano, el nicaragüense, el venezolano ...

Del mismo modo que Simón Bolívar tuvo que enfrentar las maniobras de la naciente potencia liderada por feroces industriales y hacendados esclavistas en el siglo XIX, lo que plasmó en su muy conocida alerta sobre la ulterior condición de Estados Unidos de opresor de nuestros pueblos en nombre de la libertad, iniciado el siglo XXI ha correspondido a los venezolanos plantarse ante las pretensiones de los neocolonizadores que, armados con la Doctrina Míster Diablo, urden jugarretas, manipulan, presionan, chantajean, intervienen en los países con el fin de apropiarse de recursos naturales estratégicos como el petróleo, el gas, la bauxita, el hierro, el agua dulce, la biodiversidad, la madera, las fuentes de generación hidroeléctrica ... Y todo ello bajo una refinada puesta en escena ambientada en una atmósfera, creada con técnicas propagandísticas fundadas en la mentira divulgada sin tregua, en la que, como si de fuegos artificiales se tratase, la luminiscencia de una democracia modélica obnubila incautos, ocultando hábilmente que millones de seres humanos, incluso en Estados Unidos, son excluidos de los ámbitos del Estado, es decir, de la vida pública y condenados a sobrevivir en la precariedad.

De aquí que sea certera la premisa de que en el seno del pueblo estadounidense hay densos sectores que simpatizan con el proceso emancipatorio que lleva adelante en Venezuela: emancipación de las garras del imperio con sus implicaciones de opresión, explotación, sojuzgamiento y dependencia. La verdad sea dicha, si el pueblo estadounidense votara en la elección de los miembros no permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas seguramente sufragaría por Venezuela.

La Doctrina Míster Diablo no correrá con la vitalidad de su antiquísima inspiradora, la Monroe, porque la circunstancia histórica de hoy va siendo cada día más favorable a los pueblos del mundo. No obstante el mortífero poder militar y el ritmo de avance científico tecnológico imperial, aplicado básicamente al complejo militar industrial, el intervencionismo, la prácticas de invasión y el chantaje financiero chocan con la fuerza integradora de los países en vías de desarrollo en todo el orbe, decididos ser libres plenamente.

lunes, 30 de octubre de 2006

Navidad a la venezolana

La navidad 2005 fue una ironía. En oficinas de alcaldías, gobernaciones, ministerios, y no se diga en establecimientos comerciales, Santa Claus fue celebrado con un culto entusiasta, botarate e, inconscientemente, lacayuno de la cultura impuesta por el aparato mediático estadounidense, llamado por Eisenhower el complejo militar industrial, denominación a la que Herbert Schiller agregó la dimensión cultural.

Ironía es que la mayoría del pueblo esté desarrollando una poderosa conciencia antiimperialista, raigal y sanamente nacionalista, claramente revolucionaria y emancipatoria; que se tenga perfecta certidumbre de que este proceso popular constituyente, expresado en el poder popular en plena etapa de consolidación, no hubiese podido avanzar de no acceder el control real de la principal palanca de la economía como es Petróleos de Venezuela, y a la vez se carezca -en la práctica que es la gran maestra de la política-de la convicción necesaria y suficiente para romper con los patrones de dominación cultural impuestos sutil y sistemáticamente por el gran centro transnacional que funciona en territorio de Estados Unidos.

¿Trasnocho ultraizquierdista lo que va escrito? Que va. Para construir un Estado revolucionario se requiere una sociedad en revolución, y para esto es imprescindible la ideología revolucionaria como guía general del devenir transformador. Es una unidad de contrarios imposible la proclama revolucionaria decembrina al lado del muñeco de Santa Claus, el pino del norte, las tarjetas y los cantos navideños en spanglish. Es sencillo. Estos elementos no son simples adornos decorativos. Constituyen símbolos asociados y representativos de actitudes, valores, estilos de vida, conductas, creencias estructurados en torno a una ideología extranjerizante de dominación, sutilmente opresiva y omnipresente.

Santa Claus no simboliza la navidad a la venezolana. Por el contrario, la niega, suplanta y deforma. Que su origen es nórdico europeo no es lo determinante, sino los valores que representan hoy: la ideología imperial; tal como también ocurre con el mentado espíritu de la navidad: truco de mercadeo de para obtener ganancias financieras e ideológicas propagada en esta tierra por una élite desnacionalizada y mayamera que hizo uso y abuso del poder económico y político en los tiempos de la IV República.

La navidad a la venezolana ha de centrarse en el rescate del pesebre, no como expresión de una práctica religiosa sino como manifestación del ser nacional venezolano, vinculado a los villancicos, la gaita, los aguinaldos, las hallacas, el dulce de lechosa y otras tantas expresiones de la cultura nacional.

En una encuesta mundial publicada a mediados de año se revela el creciente sentido de pertenencia de nuestro pueblo, que lo ubica como uno de los de mayor grado de orgullo por su nacionalidad. Reforzar el orgullo de ser venezolano comporta el reencuentro con la navidad criolla, sincrética, producto de la fusión de las culturas ibérica, indígena y africana desarrollada por el pueblo desde los tiempos de la colonia y que hoy sigue su curso, ahora con el impulso que le da el poder popular a la luz de la Constitución bolivariana.

Sería gratificante que en esta navidad reine el pesebre; que su imagen sea el centro de la escenografía en programas televisivos y radiales de concursos de gaitas, villancicos, aguinaldos, que en los hogares las cenas de nochebuena y de año nuevo sean a la venezolana.

lunes, 23 de octubre de 2006

Guerra mental

Guerra sucia in crescendo. Tal podría ser un titular desplegado a ocho columnas, ajustado a la información veraz y oportuna quedispone la Constitución bolivariana al operacionalizar la ética en el tratamiento de la información. Y no se trata de cuñas de radio y televisión en la que el cambio consiste en falsear la realidad torpe y burdamente. Se refiere este escritor a la operación psicológica que ha arrancado en distintos puntos de la geografía nacional. Combinada, esta operación con una serie global y transnacional de argucias propagandísticas destinada a posicionar el aserto de que Venezuela es un país forajido, renuente a cooperar con la comunidad internacional en la lucha contra el terrorismo, el tráfico de drogas, e inmerso en una carrera armamentista, entre otros flagelos que escuecen a la Humanidad.

La fuente generadora de la treta de manipulación colectiva está ubicada con precisión: la administración Bush. Pruebas en la mano.

Bush maniobra en España y logra paralizar importantes convenios de cooperación del país ibérico con Venezuela en el campo de la defensa militar. James Stravridis, jefe del Comando Sur de Estados Unidos, tratando de legitimar la jugada contra Venezuela, acusa a la Fuerza Armada Nacional de compras excesivas de armamento. ¡Lo dice el vocero del ejército del país que más invierte en armas en el planeta e invade países como un gesto cruel de buena vecindad!, y sugiere ­veneno de macaurel­ que está en riesgo el equilibrio geopolítico y militar en América Latina. Días antes la presidenta de Chile afirmó que para nada preocupa la política militar de Venezuela. Desmentido por adelantado.

En una jugada dirigida a darle mayor profundidad a la declaración de Stravridis, la Comisión de Seguridad Interior de la Cámara de Representantes del Congreso estadounidense afirma en un informe que la frontera entre Estados Unidos y México presenta riesgos de infiltración de terroristas desde América Latina, especialmente desde Venezuela. Pero faltaba un elemento para darle redondez a la puesta en escena, y se detecta la presencia de grupos de paramilitares de procedencia extranjera en las cercanías de El Yagual, estado Apure. Todos estos elementos calzan con precisión armónica en la estrategia comunicacional de una de las candidaturas oposicionistas.

¡Coincidencia! Por esta candidatura, la administración Bush exuda simpatías y despliega apoyos generosos. De este modo, le sube la temperatura a la guerra sucia contra el gobierno bolivariano y su candidato. Es un intrincado entramado de mentiras repetidas con ritmo, tono y diseño de alta factura técnica en un mix de medios que incluye radio, televisión, periódicos, revistas, páginas de Internet, vallas, murales, volantes y perifoneo de calle. Se trata de la resurrección de Goebbles: una mentira repetida hasta el cansancio psíquico de la audiencia para dominarla por la fatiga que genera la tensión psicológica permanente y lograr así su asentimiento.

Disociación psicótica, la mentaron varios especialistas en el fragor mediático de 2002­2003.

Pero así como Goebbels fracasó en Alemania, en esta tierra de gracia han venido cosechando derrotas los discípulos del jefe nazi. Por más operaciones encubiertas que desaten, por más millones de dólares que Bush envíe, el 3D demostrará nuevamente que el pueblo venezolano no come coba, no importa cuán sutil y sofisticada sea la presentación de la infamia. En la guerra mental que ha desatado también será derrotado Bush y sus marionetas.

lunes, 16 de octubre de 2006

Dos decisiones

Dos decisiones tomará el pueblo venezolano el venidero 3 de diciembre. Una ya ha cristaliza do tan sólidamente que su irreversibilidad concita el consenso irrefutable: Hugo Chávez será reelecto presidente de Venezuela. Sigue la revolución.

A las 9 de la noche del domingo 3 de diciembre, cuando el Consejo Nacional Electoral dé a conocer su primer boletín, que aún siendo parcial permitirá diseñar proyecciones definitivas, se declarará de fiesta la inmensa mayoría de la sociedad venezolana. Es normal que una minoría nacional no celebre esa victoria, como tampoco ocurrirá en la Oficina Oval de la Casa Blanca, donde mister Bush tendrá que tragarse su rabieta porque continuará calándose al líder barinés en Miraflores. Y se verá obligado a renunciar a las consabidas operaciones psicológicas que tanto y con tanta saña ha aplicado contra Venezuela, al menos las abiertas porque bien se sabe que las encubiertas seguirán a la orden del día.

Ojalá la minoría del país que no comparte el proyecto de la democracia revolucionaria, consagrado en la Constitución, asuma con talante democrático el resultado de los comicios. Sólo sangre, sudor y lágrimas le podría traer la insensatez de retomar los rumbos de 2002 y 2003. Ya no hay espacio para los paros criminales, ni para el sabotaje, así como tampoco se puede tolerar guarimbas ni conjuras para carmonazos. La estabilidad de Venezuela es antisísmica en lo político, económico y social. No hay ni habrá río revuelto. Hasta la saciedad está demostrado: la revolución no la tumban los órganos de propaganda de la oligarquía interna por más que se arrejunten con el agresivo poder del imperio. Y ya no hay militares felones que se vendan por la promesa de un buen negocio a costa del presupuesto de la República. De aquí que no sea mera frase de ocasión el lema "si vienen como el 12 le respondemos como el 13", sino expresión cabal del estado de ánimo de los millones --y más porque muchos no tienen edad electoral-que sufragaremos por Chávez: estamos resteados con la democracia revolucionaria.

La otra decisión a tomarse el 3-D es competencia de la minoría oposicionista. Le corresponde definir su dilema que la agobia desde 1998: ¿quién debe dirigirla? No necesariamente ese jefe o jefa surgirá de entre los candidatos y candidatas. Henry Ramos, por ejemplo, entiende que si el oposicionismo opta por la abstención él será ungido como el líder de la contrarrevolución. De modo que la respuesta al dilema no es tan instantánea. Por ejemplo, si Rosales no logra sumar los casi cuatro millones de votos que obtuvo el sí en el referéndum reafirmatorio de agosto 2004 (el candidato anda lejos de esa cifra), Borges asumirá que es a él a quien corresponde unir al oposicionismo. Asimismo, si Un Nuevo Tiempo no logra superar ampliamente en votos a Primero Justicia hasta lograr asfixiarlo, 2007 encontrará a la oposición deshojando la margarita.

En contraste con la decisión de la mayoría: firme, indubitable, sin complicaciones, la minoría anda enredada la octava entrada del juego. Y es que no sólo Borges, Ramos, Primero Justicia y AD le empiedran el camino a Rosales, es que además el Conde del Guácharo busca hacer valer su porcentaje en las encuestas.

El 3-D será escenario de dos decisiones como queda dicho, a menos que el oposicionismo opte por seguir balcanizada entre caudillos y sanedrines.